El Gobierno está pronto a enviar un proyecto de ley con miras a permitir los cultivos transgénicos para consumo interno. Adicionalmente, en el Congreso, se tramita la ley de obtentores vegetales, que busca resguardar la propiedad intelectual de las semillas genéticamente modificadas, entre otros.
Tales iniciativas no sólo atentan contra la soberanía alimentaria, sino que constituyen una verdadera sentencia de muerte para nuestro país, como ya ha ocurrido en Argentina o Paraguay.
En Argentina, que reconvirtió gran parte de su agricultura para producir soya transgénica, la tasa de abortos espontáneos experimentó un aumento del 400%.
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